El material ideal depende de la presión, la temperatura y la agresividad química del proceso. En líneas generales, los discos metálicos de acero inoxidable 316L son la opción universal para fluidos no corrosivos y rangos de temperatura de -196 °C a +450 °C. Para medios altamente corrosivos se utilizan aleaciones exóticas como Hastelloy® C-276, Monel® 400 o Inconel® 600, que resisten cloruros, ácidos fuertes y altas temperaturas. Cuando la corrosión es extrema o se requiere un sello hermético total, se recurre a discos compuestos con fluoropolímero (PTFE, FEP) o a discos de grafito impregnado.
Factores clave para la selección son: compatibilidad química (pH, halógenos, oxidantes), ciclicidad de presión, temperatura de diseño, normativa aplicable y coste de operación. Elegir el material correcto prolonga la vida útil y reduce paradas imprevistas.
Guía completa: Materiales para discos de ruptura: cómo elegir el adecuado
